Opinion

Morata celebra un gol

Álvaro Morata; Volverá

Me acuerdo y pienso
En el tiempo que llevábamos sin vernos…
Dos niños, pequeños, que lo sentían todo…
Yo lo sigo sintiendo hoy por ti.

Puede servir este fragmento del Canto del Loco para comenzar el abordaje de la, casi con total seguridad, continuidad de Álvaro Morata en el Atlético de Madrid. Lo confieso: Soy de ese sector, presumiblemente minoritario, que ve con buenos ojos la vuelta del madrileño a la disciplina de Simeone. Pertenezco al selecto grupo de «viudos» del ariete, ese término tan recurrente para catalogar, con sorna, a los defensores de Álvaro con posterioridad a su salida rumbo Italia.

Antes de nada, cabe dejar claro que no se pretende engañar a nadie hablando de Morata como un delantero «top», al nivel de los Lautaro o Darwin Núñez, jugadores, ambos, que rellenaron no pocos artículos como futuribles en la lista de Andrea Berta. Nada más lejos de la realidad: no hubo, hay ni habrá ‘cash’ para acometer operaciones de tal envergadura. No obstante, como viene reconociendo una gran parte de la afición rojiblanca, sí estamos hablando, al menos bajo el criterio de un servidor, de un muy buen delantero, cuyo nivel y prestaciones sí son superiores al resto de futbolistas que vienen sonando en tertulias, redes sociales y periódicos para completar la plantilla del ‘Cholo’. Además, el dinero a ingresar por su hipotética venta no parece que pueda traducirse en opciones que igualen o mejoren su rendimiento.

Morata es un delantero centro más bien fallón. Un jugador que, sin ninguna duda, prefiere atacar balones de primeras y en lapsos cortos de tiempo, que contar con un número mayor de segundos para pensar y definir. En otras palabras, es más un rematador de primeras en base al instinto que un jugador que garantice un porcentaje alto de éxito cuando dispone de tiempo para pensar la forma en que resuelve la jugada. A ello se suma la confianza, el nivel anímico, y su importancia en el rendimiento. Dicho esto, claro está que Morata cuenta con otras muchas virtudes. Puntos fuertes que Luis Enrique o Allegri, los ejemplos más recientes, no dudan en destacar.

Sus cifras relativas a las dos últimas campañas son las siguientes. A estas hay que añadirle 7 goles y una asistencia en los diecinueve partidos oficiales disputados con la Selección española dirigida por Luis Enrique, donde es titular y pieza fundamental.

Estadísticas Álvaro Morata

¡Qué locura de Morata! 70 metros supersónicos y una definición que es poesía

Morata, un perfil diferente y necesario

Con Álvaro se recupera ese perfil de nueve «referencia» que reúne todas las cualidades que demanda el ‘Cholo’. En primer lugar, un gran juego de espaldas y por arriba, bajando balones, aguantando y descargando; fundamental para poner de cara a la segunda línea. Hablamos también de un atacante potente, rápido y peligroso al espacio, ideal para correr en profundidad, al entender muy bien los espacios en transición. Por otra parte, y en contrapunto al Suárez más reciente, Morata sí resulta perfecto para la presión. Luchador e infatigable, no duda en ponerse el mono de trabajo para batallar con las defensas rivales y erigirse en el primer obstáculo para la salida de pelota del equipo contrario. Un jugador magnífico para la presión alta en campo rival, pues su trabajo sin balón es siempre excelente.

Hablamos de un delantero capaz de estirar al equipo, a menudo por medio de diagonales hacia fuera, con carreras hacia el costado para que sus compañeros terminen llegando al área. Tiene buen remate de cabeza, ataca bien el primer palo, sabe cargar el área… y también, como venimos viendo con la Selección, sabe bajar para asociarse en uno o dos toques y acelerar así la jugada. 

Si estas características hacen de Morata un perfil diferente, hay otro punto que lo convierte en un jugador primordial: este no es otro que liberar a Griezmann y a João. En ocasiones, nos centramos en las características individuales de un jugador y los números tangibles que puede aportar al equipo, pero olvidamos la labor que realiza en beneficio de segundos futbolistas o compañeros. Si echamos la vista atrás, recordaremos que las mejores temporadas de Antoine Griezmann como goleador vinieron con el francés acompañado de un delantero centro «referencia», con características como las que acabamos de explicar. Véase Mandžukić, Torres o Giroud, en la selección francesa. El Mundial de 2018 mostró exactamente este punto: cómo el trabajo realizado por un «9 boya» redunda en beneficio del segundo punta, aprovechando y explotando los espacios generados por su compañero. 

Morata, con las virtudes mencionadas, distintas a las presentes en sus compañeros de ataque, puede hacer que sean el portugués o el francés (también el brasileño Cunha o el argentino Correa) los que brillen de cara a puerta y rompan en goleadores. En este contexto, cabe recordar cómo en escenarios de detalles y con marcadores cortos, para Simeone resultó fundamental una máxima: que el que remate sea Griezmann. Así, Morata puede ofrecer no únicamente un rematador, sino un camino para que, aunque el equipo defienda por ejemplo muy abajo, permita a Griezmann, o a Joao, llegar al remate o a la acción final; al momento de definición. Es ahí donde Morata, interviniendo lo justo con la pelota, es un jugador que tiene movimientos de élite, como un día confesó Luis Enrique. Cayendo a bandas, llevándose defensores, generando una transición… En definitiva, un delantero que fije a los centrales, que se mueva y los arrastre, que ponga a Griezmann y João de cara… para acercarlos a ellos al gol.

EO: Morata expresa en Instagram su "amor" por el Atlético tras los rumores

Morata en la noche de Anfield. (Photo by JAVIER SORIANO/AFP via Getty Images)

SER: Morata y Atlético de Madrid asumen que su continuidad en el Metropolitano es la opción más factible

Morata posee todas las características que requiere un delantero centro en el Atlético de Madrid. Pero, además, el fútbol es mucho más que goles; el funcionamiento individual influye sobre el rendimiento colectivo. Si el ‘Cholo’ y el jugador se encuentran con confianza, si la relación es óptima y propicia para el trabajo -no vamos a entrar en el sensacionalismo, pues también se decía, antes de su vuelta, que la relación con Carrasco no era buena, algo que pronto quedó totalmente descartado por los propios protagonistas- la vuelta de Álvaro puede suponer la incorporación de un perfil que, más allá de sus cifras individuales, se traduzca en una mejora tanto a nivel de juego como a nivel goleador de sus compañeros de ataque. Por ver está el desenlace de este capítulo. El tiempo pasa, la pretemporada llega y las opciones del madrileño apuntan a un futuro teñido de rojiblanco. 

Volverá
Seguro que volverá…
Lo sigo sintiendo, te echo de menos
Que acabe mi soledad…

Final del partido en Old Trafford. El Atlético, en cuartos.

Final del partido en Old Trafford.  (Photo by PAUL ELLIS/AFP via Getty Images)

Tras unos meses convulsos donde el barco del Cholo navegaba a la deriva, con la ilusión generada a principios de temporada echada por tierra y los malos augurios invadiendo de a poco cada recoveco del Metropolitano, podemos afirmar, al fin, lo que tanto deseábamos: el Atlético está de vuelta. La victoria en Manchester refrenda las sensaciones del último mes.

En la mejora del equipo pesan varios factores, todos ellos asociados a cambios importantes no solo en los nombres, sino en los roles. Porque en el fútbol actual, cada vez cobra más relevancia la información, su gestión y la utilización del Big data y las herramientas estadísticas, orientada a discernir los perfiles de los jugadores, sus métricas, su adaptación a un equipo y un modelo de juego… En este contexto, Simeone introdujo varios cambios en el equipo, la mayoría demandados a lo largo de la temporada, para encajar y amoldar las distintas piezas y que la maquinaria comenzase a carburar.

Un Atlético con Herrera de ancla y Koke liberado

Si algo llevaba señalando, no sin insistencia, un servidor a lo largo de todos estos meses, era el problema de posición del capitán rojiblanco. Para cada estilo/modelo se requieren de unos jugadores específicos que permitan llevarlo a cabo; unos perfiles adecuados. Koke, que nunca fue un pivote al uso, ni mucho menos, no es un perfil de centrocampista de alto ritmo, intensidad, capacidad para repetir esfuerzos o presiones y recuperaciones altas, en campo contrario. No es un centrocampista que te permita, desde esa posición por delante de los centrales, llevar al equipo a campo contrario y sostenerlo ahí.

Para presionar arriba y para sostener un conjunto en bloque alto, incluso para situarlo en mitad de cancha, se requiere de centrocampistas más asociados al fútbol moderno, dinámico, de ritmo. Herrera y Kondogbia, en el partido de ida entre Atlético y Manchester, mostraron lo fundamental de los perfiles y permitieron al equipo alternar un posicionamiento en un bloque medio (sin replegar) con fases de presión alta, intensa y coordinada, que asfixiaban a los red devils en la salida desde atrás. Provocando, así, la pérdida en esa salida de pelota o la igual pérdida en el pelotazo largo, obligado a tenor de esa asfixia y con la consiguiente recuperación, en primera instancia o en segunda jugada, de los locales.

Así, los primeros veinticinco minutos supusieron un acoso brutal al United en salida, con una presión hombre a hombre donde Herrera saltaba líneas de manera acertadísima. Los del Cholo, intensos e inteligentes en el pressing, sorprendieron a los de Rangnick, generaron imprecisiones, dudas y cerraron las líneas limpias de pase para someter a un United ahogado y falto de ideas. A ello contribuyó no solo la dupla Herrera – Kondogbia, sino también la vuelta de Llorente al centro del campo: un futbolista hecho para presionar y repetir esfuerzos a un ritmo alto. Dio empaque, robustez y despliegue físico, junto a la amenaza como llegador al área y ganador habitual de línea de fondo.

VIDEO: Las fotos más buscadas del Manchester United-Atlético

Volviendo al caso del mexicano, su papel como motor de cambio no se queda solo en el apartado sin balón, sino que con él también supone un verdadero pilar: aportando clarividencia en la salida, sentido en la distribución y siendo clave en labores de organización. Mezclando pases, inyectando dinamismo y observando, siempre, el fútbol de cara. Porque, he aquí un mantra muchas veces repetido a la hora de describir al jugador, la lentitud de Herrera aparece a la hora de girarse, cuando el fútbol no va de cara sino de espaldas. Si no, es uno de los jugadores que mejor entiende e interpreta la partitura. Aumenta el ritmo de juego y la velocidad de circulación, pensando siempre en vertical pero también aportando pausa cuando es necesario. Baller.

Así mismo, la inclusión de Herrera por delante de la defensa acompañado de los Kondogbia (despliegue, poderío físico y don innato para la recuperación, junto con una mayor precisión en últimas semanas) y Llorente contribuye a recuperar el equilibrio perdido: la falta de aptitudes por parte de Koke para desempeñarse en esa posición de ancla, sin las características (perfil) de ese centrocampista pivote, unido a su estado físico esta temporada, eran sin duda un estimulante para que el Atlético se mostrara en un apático bloque bajo, a menudo partido. Un conjunto que no se sentía cómodo esperando tan atrás, por las características de los once sobre el verde, y que tampoco presionaba de manera inteligente y coordinada. Además, sufría en demasía a la hora de defender las transiciones ofensivas del rival. La plantilla, con la adecuación futbolista/puesto/perfil, es más propicia a un estilo proactivo, por medio de la presión alta o el posicionamiento medio con saltos sobre receptor, para robar y transitar rápido, que a uno reactivo, de repliegue total. Así se dio la espectacular primera vuelta del curso pasado.

La Razón: Simeone pide el fichaje de un defensa por 20M para el Atlético

Simeone sigue siendo el líder del Atlético (Photo by Octavio Passos/Getty Images)

Este cambio puede beneficiar al capitán por la misma razón por la que beneficia al equipo: perfil. Koke, protegido por Herrera como pivote, puede actuar liberado como interior para dar rienda suelta a las que siempre fueron sus señas de identidad, cogiendo la batuta y dirigiendo al equipo, armando las jugadas y conectando centro del campo y delantera. Beneficiando al colectivo con su creatividad y visión, llevando la manija del juego, marcando los tiempos del partido y actuando con libertad cerquita del área rival, participando en los metros finales. Sin la obligación de recorrer tantos metros en fase defensiva, puede volver a ser el metrónomo de temperadas previas con último pase y capacidad para asistir. Algo similar ocurre con Reinildo y Lodi: el brasileño, con la presencia del mozambiqueño por detrás, se siente protegido y confiado para desatar su caudal ofensivo, que no es poco.

La contundencia de Reinildo, la magia de João y el papel de Suárez

Pero la mejora del equipo y la solidez defensiva no pasan únicamente por los Herrera, Kondogbia o la vuelta de Llorente al centro del campo (ahora en el lateral por la lesión de Vrsaljko). El fichaje de Reinildo Mandava, desde ya el ‘pitbull’ mozambiqueño, puede suponer uno de los mayores aciertos en los últimos tiempos. Sin más florituras que las de un jugador de una pulcritud absoluta, correcto, que protege su zona como si la vida le fuese en ello, el impacto del ex del Lille en el sistema defensivo del Atlético es más que notable. Ello, claro, sumado a la vuelta de Giménez y Savić al once titular con regularidad. Esa es la nueva línea de tres.

Desde esta nueva posición de tercer central, Mandava aporta una agresividad y una contundencia para alejar cualquier peligro de su zona que también contagia a sus compañeros. Ganador de todos y cada uno de sus duelos directos y sin cometer ni un solo error no forzado por el camino. Agresivo, férreo, incómodo. Con cara de tipo duro. De esos defensas «pesados» y pegajosos, que lejos de rehuir algún enfrentamiento se siente en su salsa cuando toca salir al cruce (y lo hace siempre, la gran parte de las ocasiones midiendo a la perfección). ‘Cholismo’ en vena: no acaba de recibir el rival y ya nota su aliento en la nuca. Simeone no necesitó mucho más para construir un sistema defensivo sobre el que descansar el equipo: con él sobre el césped, el equipo pasa de encajar cada 65,9 minutos a hacerlo cada 106 minutos.

AS: El efecto Reinildo

Por otra parte, no podría pasar sin destacar el nuevo papel de Luis Suárez, el cual está asumiendo con una entereza y una profesionalidad que no dejan de sorprender en un jugador de su talla. Los años no perdonan y el Cholo era consciente de que la presencia del uruguayo, más aún en ciertos partidos y contextos, suponía defender con uno menos, ya no solo en la presión (donde dificultaba ese pressing alto) sino en la presión tras pérdida así como en posicional. El charrúa sigue teniendo otras cualidades (olfato de gol, definición, movimientos cortos de gran valor en la zona del área, fijación más arrastre de centrales…) y con el transcurrir de los encuentros se verá si tiene alguna bala reservada, ya que todavía puede restarle un último gran servicio al Atlético de Madrid. Ahora, Griezmann y João se asientan como dupla atacante, al tiempo que Correa continúa en un buen estado de forma.

Desde Pamplona algo cambió también para la joya portuguesa: João cogió galones, puso todo el talento al servicio del colectivo y sumó a su magia el compromiso y el sacrificio defensivo. Puede que sea el jugador con más calidad, con más talento individual diferencial que haya visto con la rojiblanca. Talento sin igual, uno contra uno, visión de juego, habilidad, velocidad y una capacidad asombrosa para girarse en la misma recepción y decantar la jugada de cara. Tratando el balón con mimo y delicadeza en cada contacto. Por él debe pasar el juego ofensivo del Atlético de Madrid. Debe ser indiscutible junto a Griezmann en la delantera, una dupla que, como se vio en Old Trafford, se entiende a la perfección tanto dentro como fuera del campo.

La espectacular actuación del francés, a la postre coreado por toda la afición desplazada, se plasmó en un 74% de acierto en el pase, dos pases clave, una asistencia de gol (centro increíble con la diestra), ocho recuperaciones y cuatro tackles. Antoine tuvo la inteligencia para saber lo que necesitaba en cada momento el equipo: descargando y combinando de primeras, cambiando el juego, amagando y girando en conducción para permitir respirar al equipo… partidazo del Principito, máximo goleador del Atlético en Champions esta temporada. Cuatro goles y dos asistencias: participación en el 67% de los goles del equipo. Volvió para esto.

Reinildo, Herrera, Kondogbia, Koke, João, Griezmann… o la irrupción de Lodi, potenciado por Reinildo. La importancia de los perfiles y el paso adelante de los futbolistas. La vuelta contra el Manchester, saldada con el cabezazo de Lodi, mostró una realidad que se viene palpando el último mes: el Atlético recupera señas de identidad. Profesionalidad, equipo compacto, sin fisuras y bien plantado en el campo. Con puntualidad ofensiva y contundencia defensiva. Los del Cholo, aunque a muchos les pese, están de vuelta. Y nunca dejan de creer.

simeone quiere volver a ganar

VALENCIA, SPAIN – NOVEMBER 07: Diego Simeone, Head Coach of Atletico Madrid. (Photo by Aitor Alcalde/Getty Images)

Autor, Pedro Dégano.

Es cierto que cualquier equipo ganador debe estar en constante evolución para contrarrestar el conocimiento paulatino que los rivales, con el correr del tiempo, adquieren de ti. En el fútbol moderno actual con tantísima información a la que se tiene acceso del resto de equipos, es normal que los rivales poco a poco puedan encontrar fórmulas que desactiven el juego de cualquier equipo con identidad de juego marcada.

Diario AS: Respaldo total a Simeone

Por tanto la evolución de un equipo que ha alcanzado el éxito es necesaria para que ese ciclo ganador se pueda mantener en el tiempo. De esta manera creo que el Cholo acertadamente en estos últimos años ha buscado nuevas formas de juego que permitieran “mudando poco a poco la piel” crear un nuevo estilo de Atleti que continuara sorprendiendo a sus rivales. Lo vimos el año pasado con un nuevo esquema 5-3-2 , con un equipo más protagonista con el balón, con presión en bloque alto, carrileros largos y mucha entrada por banda, defensa adelantada, interiores asociativos… Este año estamos intentado dar continuidad a esa idea pero el problema es que de un tiempo a esta parte (y no solo me refiero a este año) hemos perdido señas de identidad muy reconocibles en ese Atleti campeón: ¿dónde ha quedado la intensidad? ¿La presión coordinada y robo de balón? ¿El balón parado? ¿La seguridad defensiva? ¿El contragolpe?

Volver a la esencia

Ahí creo que radica el problema, en la búsqueda de la evolución hemos perdido nuestra esencia. El Cholo tiene un reto mayúsculo por delante y el cual no consiste en volver al pasado sino en conjugar y mezclar adecuadamente las nuevas formas de juego con las señas de identidad que nos permitieron crear un estilo reconocible. Esta claro que el equipo no está en buen camino, se necesita un cambio radical y solo si se combina evolución con la recuperación de aspectos del juego de esta etapa cholista podrá mantenerse este ciclo ganador durante más tiempo.

Cunha

Hay jugadores que muestran, por cómo saltan al campo, la talla, el carácter y la calidad que atesoran sus botas. Matheus Cunha, un fichaje que llegó cargado de polémica -etiquetado, sin ni siquiera haberlo visto jugar, como cromo repetido- y suspicacia por los veintiséis millones desembolsados; puede presumir de haber cambiado completamente la percepción que el aficionado rojiblanco tiene de él. Los que lo conocían ya avisaban del pedazo de jugador que arribaba al Metropolitano.

Hijo de profesor de química y prodigio de las matemáticas, el internacional de veintidós años no sólo destacó en las notas (más le valía), sino que en su estancia en Coritiba, más allá de jugar, también ayudaba en matemáticas y física a los chavales del club brasileño con dificultades en esas asignaturas. De ahí su bautismo en TwitterAtleti como «El Profesor» o, para los más agudos, «The Professor». Contar desde tan pronto con un apodo en el mundillo rojiblanco da visos del beneplácito de la hinchada y el entusiasmo que viene generando Matheus con sus actuaciones. Difícil crear más expectación en tan poco tiempo.

Matheus Cunha – Player profile 21/22 | Transfermarkt

Tras abandonar su tierra natal para probar suerte en la liga suiza -10 goles y 6 asistencias en 32 partidos con el Sion- Cunha pasaría las siguientes cuatro temporadas en la Bundesliga, entre Leipzig -9 goles y 1 asistencia en 52 partidos- y Hertha De Berlín. En el club berlinés cerró la pasada 20/21 con 8 goles y 6 asistencias en 28 partidos -dicho de otro modo, produjo 0,5 goles por encuentro-, lo que le valió la convocatoria con la Selección Olímpica de Brasil para las Olimpiadas de Tokio 2021. Y, claro está, su fichaje por el Atlético, club en el que aterrizó «orgulloso y loco por disfrutar con todos». Sus números globales en Berlín ascienden a 14 goles y 7 asistencias en 39 partidos.

Fue precisamente en las Olimpiadas cuando Cunha llamó la atención al mundo y encandiló un poquito más a la dirección deportiva rojiblanca, encabezada por Andrea Berta. Pues actuando como «9» concluyó el torneo con unos registros de 3 goles y 1 asistencia en 5 duelos; destacando un gol en Cuartos para darle el pase a los brasileños y otro en la finalísima (ganada por la Canarinha) contra la Selección Española. Cabe resaltar esa gran actuación como «9», pues una de las incógnitas que rodearon su incorporación al Atlético fue la relativa a su posición, como decía al comienzo.

Cunha, el delantero híbrido

Matheus llegó como un segundo punta o banda; un jugador de tres cuartos de campo que podía hacer las veces de delantero centro. El oro olímpico de Brasil es buena muestra de esto último. En Tokio mostró lo que es: un jugador veloz, con calidad técnica y una zancada prodigiosa que lo convierte en una amenaza al espacio. Habilidoso y desequilibrante, con movilidad permanente, agresivo en la presión así como en el cuerpo a cuerpo y, quizás lo que más puede sorprender, una gran lectura del juego. Un entendimiento magistral del fútbol que lo hace uno de esos «que saben jugar». Y si encima entra al campo tomando sus diez, quince o treinta minutos como si fuesen su última oportunidad; mordiendo, apretando cada balón, vaciándose por el equipo…

Matheus Cunha

MADRID, SPAIN – NOVEMBER 24: Matheus Cunha of Atletico Madrid (Photo by Denis Doyle/Getty Images)

Cunha sabe cuándo salir del área para asociarse, lo que hace a la perfección como así se vio en la asistencia a Correa, y cuándo buscar la portería atacando el espacio (como en el gol al Cádiz). Tite lo definió una vez en estas palabras: «Ofrece muchas variantes en ataque. Es versátil. Un nueve híbrido”. De ahí que Simeone lo haya probado en varias posiciones, aunque donde más minutos ha disfrutado -y marcado sus dos tantos- sea como punta. Un punta híbrido que jugando desde ahí posee las características de las que ya carece Suárez: velocidad y amenaza al espacio; precisión en la asociación y dinamismo. Quizás sea esta última palabra, dinamismo, la que mejor defina lo que aporta el «19» al equipo.

Además, Cunha se viene destapando como el «talismán» de Simeone, pues como apuntan los compañeros de Atlético Stats, con él en el campo pasan cosas: el equipo ha marcado ya diez goles en los 169′ que pisó el verde en esta Liga. Ha tenido dos ‘big chances’ y ha materializado las dos. Así, los datos nos dicen que es el delantero más efectivo del «Cholo». El técnico argentino, de hecho, lo sabe; y parece estar meditando el darle su primera titularidad contra el Mallorca, de tal forma que Suárez podría descansar y coger oxígeno de cara a la trascendental cita europea en Oporto.

VIDEO: Así narró la radio la goleada del Atlético ante el Cádiz

Matheus seguirá respondiendo, sumando y enganchando cada vez que pise el césped. Contagiando ese espíritu combativo que tan bien entronca con el ADN rojiblanco. Agárrense bien: el Cunhaismo empieza a ser una realidad. El «Profesor» está preparado para una nueva lección.

 

El Atlético se deja dos puntos en un partido más bien plano con final explosivo

«Si no puedes ganar, no pierdas». El famoso dicho popular puede servir para, alejándonos del conformismo, aceptar el empate de ayer sábado como algo no del todo negativo. Y es que, ya disputadas las cinco primeras jornadas de Liga, el Atlético cuenta con los mismos registros de hace una temporada: tres victorias y dos empates. Mismo arranque, distintas sensaciones.

Porque tras el empate en casa frente al Oporto, el pitido inicial del tan discutido Gil Manzano debía ser el preludio de una versión mejorada del conjunto de Simeone. Un equipo con mucha más fluidez, circulación rápida de pelota, pegada y, claro está, gol. En frente, el planteamiento de Marcelino recordó en buena medida al de Conceição: un Bilbao disciplinado, muy bien organizado, en un bloque compacto, con las líneas juntitas para cerrar pasillos interiores y, pese a unos primeros instantes de presión alta, replegado con la intención de salir rápido al contraataque. Y pudo tener su premio en un mano a mano que Williams decidió mandar al limbo, así como en alguna que otra llegada con peligro.

El Atlético, desde el comienzo, llevó el peso del partido, tratando de encontrar en la figura de De Paul ese organizador, capaz de distribuir con velocidad, juntar o alejar al equipo, cambiar el juego, surtir de buenos balones a los de arriba y, en definitiva, crear. El argentino no terminó de erigirse en dueño y señor del centro del campo, pero tuvo buenos momentos, tratando de acelerar el juego de un Atleti lento en la circulación, dando visos de un estado físico todavía deficiente. No salió bien la inclusión de Lodi, impetuoso en algunas acciones, mal perfilado a la hora de controlar y más preocupado de vigilar su espalda que de participar de forma activa en la fase ofensiva. Lo que, finalmente y como suele ocurrir, provocó que quedase a medias en ambas tareas. Como decía, al equipo le faltó fluidez y velocidad en la distribución, incapaz de encontrar, la mayor parte del tiempo, alguna grieta en el entramado defensivo de Marcelino.

De Paul, con el Atlético

Rodrigo de Paul, controlando ante la oposición de varios rivales. FOTO: Ángel Gutiérrez | Atlético de Madrid

Sí parecieron aflorar esas grietas con la sociedad Trippier-Llorente; el primero poniendo el balón en profundidad y el segundo atacando con energía y explosividad ese intervalo central-lateral, para pisar línea de fondo (chupito) y poner el pase atrás. Sin embargo, se topó con un desacertado Griezmann que no logró materializar dos asistencias de Marcos. El francés, como Correa, apenas tuvo incidencia en esa primera mitad, aunque es de recibo mencionar que pocas veces los encontraron por dentro. Fruto, en gran medida, de ese Athletic tan bien organizado, donde predomina el rigor táctico sobre todo lo demás. No obstante, Correa sí pareció interpretar mejor los espacios, con alguna que otra recepción y giro con peligro.

VIDEO: Joao Felix defiende a Griezmann ante un fan

Así, con el mecanismo Trippier-Llorente como único argumento ofensivo, la primera mitad llegó a su fin. Los de Simeone apenas habían generado peligro. Los de Marcelino habían realizado alguna buena transición, pero sin ir más allá. En la reanudación, sin cambios, pudimos observar un Atlético más agresivo, decidido y espoleado en el tramo inicial, traducido en un cabezazo de Correa que se marchó alejado de la meta de Unai Simón. Simeone daba entrada a Herrera, Suárez y Carrasco por Griezmann, Kondogbia y Lodi. Poco después, João hacía lo propio por Correa. Pero seguían sin llegar las ocasiones. El Atlético no lograba imponer un ritmo alto de juego; más voluntariosos que precisos. Y es que, sin físico, no hay precisión.

Gil Manzano, protagonista

El encuentro prosiguió con la tónica general. Simeone, pese a un buen De Paul, echaba de menos a Lemar: sin el francés, el equipo no encontraba referencias por dentro, nadie aceleraba las jugadas. Nadie generaba ventajas a través del regate y nadie lograba construir con fluidez desde lo asociativo. El Bilbao avisaba a la contra. Y en el 79′, aparecía Gil Manzano. El mismo que no había añadido ni un solo minuto en la primera mitad. Gil Manzano como ejemplo claro del árbitro español.

AS: Andrea Berta, a Gil Manzano: «Aquí nunca más, nunca más…»

Porque, en ocasiones, cuesta diferenciar (en España, claro está) quién es el verdadero protagonista: si el colegiado, o el futbolista. Gil Manzano es ese modelo de árbitro moderno: ego por las nubes, envalentonado, con un afán de protagonismo sin igual y, por si no quedaba claro, arrogante. Alejado de su papel de mero arbitrio. Un agarrón prolongado de Vencedor sobre João no solo conllevó la NO sanción del jugador del Bilbao. Derivó en amonestación al propio João por «golpear con el brazo de manera temeraria tras haber sido objeto de falta». Hasta los mismos comentaristas coincidieron en que había sido involuntario, y obviamente como se aprecia en la repetición, fruto del agarrón de Vencedor y el desequilibrio que este provoca.

Claro que la desconsideración de João debe conllevar amonestación -pese a que el mismo gesto, con otra camiseta, pueda quedar sin sancionar-. Pero… ¿Por qué en esta Liga solo se penaliza el error del futbolista? ¿Qué pasa con esos errores arbitrales de bulto que, jornada tras jornada, siguen produciéndose sin consecuencia alguna? El error de João fue penalizado. El de Gil Manzano, no. Volverá a arbitrar en unos días. ¿Por qué no existe un régimen sancionador que penalice también el error arbitral? Lejos de ello, venimos observando la transformación del Comité Técnico de Árbitros en una suerte de tribunal inquisitorio, incapaz de reconocer el error y, en su defecto, sancionando con penas bochornosas al que se atreve a alzar la voz. Hay errores, y muy graves. La leyenda urbana de «la nevera» ya no tiene cabida. Urge reformar el CTA y que los árbitros vuelvan a la esfera terrenal. Por lo menos, que se reconozca el fallo (como sucede con el futbolista) y se penalicen los de bulto.

Tras la expulsión de João, pese a un tiro al palo de Llorente que enmudeció a todo el Metropolitano, el partido transcurrió por los derroteros esperados. Al final, un empate a ceros que, pese a no satisfacer al equipo rojiblanco, siempre es mejor que una derrota. Más aún, viendo los tintes finales que adquirió el encuentro. (Todavía seguimos esperando la repetición, ya no revisión, de la posible agresión de Vivian a Suárez). El Atlético es el equipo más amonestado en esta Liga: 22 tarjetas amarillas y 2 expulsiones. Lo sorprendente: es el noveno equipo con más faltas cometidas.

Simeone seguirá ajustando piezas y, sobre todo, velando por un tono físico óptimo. El equipo, seguro, empezará a carburar. Pues el personaje de Gil Manzano, que según Savić y Carrasco ni siquiera se digna a establecer diálogo con sus «iguales», no debe alejar el foco de la falta de ocasiones y el juego más bien plano del equipo. Un equipo que, contra todo y contra todos, sigue en la pomada. Con el partido a partido más vivo que nunca.

90 minutos no aptos para cardíacos, son los que le quedan al Atlético de Madrid para proclamarse campeón por undécima vez en Liga. 

Muchos se preguntarán en días como el de ayer: ¿Papá, por qué somos del Atleti?. La respuesta es muy sencilla, el Atlético de Madrid es como la vida misma, por muy mal que esté, por muchos palos que le den, siempre se levanta, porque nunca deja de creer. Esto se resume a una imagen, algo que quedará marcado en la historia del club.

90 minutos

Ante las adversidades el equipo se reinventa.

Un Atlético de Madrid que lleva desde noviembre líder de La Liga y que en diciembre ya le daban como campeón, metiendo presión desde la prensa, jornada tras jornada, hablando de robos, de conspiraciones, con momentos complicados por Covid, lesiones, viendo como los rivales recortaban puntos. Pero aún así, el equipo ha dado la cara, ha seguido a lo suyo, ‘partido a partido’.

Ya lo dijo Simeone en el mensaje de navidad: «La adversidad tiene el don de despertar talentos que en la comodidad, hubieran permanecido dormidos». El Atlético cuando peor está, es cuando ‘más coraje y corazón’ le echa para sacar momentos complicados, aunque a veces, nos quite años de vida como los últimos 15 minutos de ayer ante el Osasuna.

Muchos le aplauden, otros le pitan, pero lo cierto es que desde que el técnico argentino llegó a las filas del Atlético de Madrid, ha llevado al equipo a lo más alto, donde merecía estar.

Atlético

Simeone en estado puro | Getty Images

Años atrás era impensable haber llegado a dos finales de Champions y mucho menos clasificarse (9 veces seguidas de las 17 en toda la historia), ganar una Liga (2013/14) después de 18 años de sequía y estar a 90 minutos de conseguir otra, una Copa del Rey (2013) en casa del eterno rival, dos Europa League (2012 y 2018), una Supercopa de España (2014) y dos Supercopas de Europa (2012 y 2018).

Aún así, esto no ha terminado aún, quedan 90 minutos de infarto en un campo difícil, como es el Estadio José Zorrilla, con un Valladolid jugándose la permanencia. Nadie dijo que fuera fácil. Pero, si se cree y se trabaja, se puede.

Resumen del partido Atlético de Madrid 2-1 Osasuna

¡Aúpa Atleti!

El partidazo de Koke con la Selección vuelve a avivar el debate sobre la posición ideal del capitán.

En el fútbol hay jugadores versátiles y jugadores inamovibles. Jugadores que pueden desempeñarse -a buen nivel- en varias posiciones y otros que, alejados de su rol y función específicos, pierden su esencia y, en consecuencia, su rendimiento. De un tiempo a esta parte, el centrocampista del Atlético viene mostrándose, fruto de su polivalencia y adaptabilidad, como uno de los primeros; condiciones que, fuera de toda duda, lo hacen un futbolista, si cabe, todavía más valioso para Simeone.

El pasado jueves, como viene siendo habitual desde que Luis Enrique optase por volver a contar con sus servicios, tras una etapa de ostracismo comenzada desde el Mundial de Rusia, pudimos asistir a una nueva Masterclass del ahora también capitán, con permiso de Ramos, de la ‘Roja’. Resguardado por Rodri y actuando de interior -aunque más cercano al pivote que Canales- en un 1-4-3-3 totalmente ofensivo; el madrileño volvió a dejar una demostración de lo que es un ‘arquitecto’: llevando la manija del juego, marcando los tiempos del partido y actuando con libertad cerquita del área rival.

Koke asume galones con la Selección

Y es que en su retorno a la Selección tuvo mucha, o la mayor parte de culpa, el paso adelante del ‘Cholo’ a principio de temporada: aquellos meses donde pudimos disfrutar de un Atlético renovado, que salía con la idea clara de presionar arriba la salida del rival, en bloque alto y con las líneas adelantadas como nunca antes habíamos presenciado en los últimos años (sí desde la vuelta del parón). Conforme avanzaba el tiempo, empero, parece que el frenesí inicial se vio sustituido por una idea híbrida capaz de combinar planteamientos agresivos con otros de carácter más conservador; haciendo bueno, asimismo, el famoso tópico de disputar «varios partidos dentro del mismo».

Atleti: gol de Koke frente al Cádiz

Koke, Llorente, Lodi y Correa celebran el gol anotado al Cádiz. / Atleticodemadrid.com

Porque el asombroso arranque de curso por parte de los rojiblancos, el cual permitió terminar la primera vuelta a ritmo de los 100 puntos, se explica, en buena medida, por ese nuevo aire en la pizarra del ‘Cholo’ que benefició a tantos futbolistas: Suárez, João, Llorente, Carrasco… jugadores, todos ellos, peligrosos más cerca de la portería contraria. Una revitalización justificada y explicada, en rueda de prensa, con el argumento del fichaje de Suárez, aunque sin llegar a hablar de evolución. Pues la incorporación del uruguayo, a estas alturas para pocos trotes por edad y físico, obligaba a jugar muy cerca del área para dotarlo de balones en zonas peligrosas, en lugar de apostar por un repliegue donde el ‘9’ viviese a treinta metros de la meta contraria y su única función consistiese en bajar balones (correr al espacio, como que no). Ahí, sigue siendo infalible.

Entendimiento con Herrera

Unos meses donde, de igual forma, pudimos disfrutar al máximo de una de las mejores versiones -sino la mejor- de Koke en los últimos años. Con el cambio al 1-3-5-2 (o 1-5-3-2, dependiendo del contexto) el centrocampista empezó a rendir a un nivel sublime ocupando el puesto de interior, aportando toda su creatividad al juego atacante del equipo. En un principio Saúl y posteriormente Herrera, con quien demostró una química altísima, interpretando la misma partitura y entendiéndose de manera fabulosa; eran los encargados de posicionarse por delante de la defensa, como ‘pivotes’ y últimos hombres del centro del campo.

De hecho, los encuentros donde el Metropolitano pudo presenciar el mejor juego ofensivo desplegado por los rojiblancos, contaban con la presencia del mexicano, acusado de lento pero aportando, en primer lugar, clarividencia y sentido del juego. Unidos a una salida limpia de balón, rapidez de pensamiento (no tanto, en ocasiones, de ejecución) y verticalidad en la distribución  -lo que le llevó a cometer algún que otro error en fase de inicio- pero con más ventajas que riesgos.

AS: El momento de Herrera

Mientras, el colectivo se beneficiaba de un Koke, siempre inteligentísimo, más participativo en los metros finales de la jugada, liberado para llevar la manija del ataque y erigiéndose en el metrónomo del equipo. Sin la obligación de recorrer tantos metros en fase defensiva y sin participar en ‘guerras’ que no le tocaba librar. Haciendo las veces de playmaker, como dirían los aficionados a la NBA. Enlazando las líneas y organizando, gracias a su toque y visión de juego. Desde ahí, Koke mejoraba todas las jugadas de ataque que pasaban por sus botas e incluso conectaba con un João -beneficiado de su posición- más involucrado en todas las facetas del juego.

Koke: vídeo de su vacilada a De Jong en pleno partido

Atletico Madrid’s Spanish midfielder Koke (L) challenges Barcelona’s Dutch midfielder Frenkie De Jong during the Spanish League football match between Club Atletico de Madrid and FC Barcelona.  (Photo by GABRIEL BOUYS/AFP via Getty Images)

Pero a las ausencias reiteradas de Herrera, entre lesión muscular y lesión muscular, se sumó la irrupción y subsiguiente confirmación de Thomas Lemar, quien pronto se hizo dueño de la posición de interior izquierdo al tiempo que el madrileño bajaba un escalón para ocupar el rol de pivote organizador. El caso es que en la base también ha rendido a las mil maravillas: aportando una salida clara y limpia de pelota, ritmo a la circulación de balón y soluciones, desde el ofrecimiento y la asociación, a todos sus compañeros.

Pero ello, claro está, implica renunciar a esa versión espectacular mostrada en el tramo inicial así como en cada convocatoria con Luis Enrique. Prescindir de su capacidad para organizar los ataques, con presencia en metros finales y zonas peligrosas de tres cuartos, donde puede aportar esa visión, imaginación y último pase. Cualidades resumidas en la magistral asistencia del jueves, frente a Grecia, a Morata. Un pase de gol al alcance de muy pocos peloteros en este mundillo.

VIDEO: Morata y sus nuevas declaraciones que gustan al Atlético

Una vez recuperado Herrera para la causa, el debate está servido. El buen rendimiento de Lemar parece indicar, al menos por el momento, que habremos de esperar para ver a Koke en esa demarcación. No obstante, el canterano y capitán general del líder seguirá, como de costumbre, rindiendo de manera sobresaliente; sea cual sea la posición ideada por su entrenador.

Por @antonturan

Un Atlético con hasta cinco bajas importantes defiende liderato frente al Celta más ‘chachista’.

Una vez más, el pupas se sabe más pupas que nunca. Primero llegó la vergonzante sanción a Kieran Trippier, por unos hechos totalmente ajenos tanto al rendimiento deportivo como a la institución que representa el Atlético de Madrid, ocurridos en un país diferente al que debe cumplir el castigo e impuesta a instancia de la Federación Inglesa. Esto, claro, con cumplimiento en la española. Sanción que, curiosamente, cuenta con fecha de caducidad justo antes de la vuelta de la Selección Inglesa. Pero exactamente después del enfrentamiento del Atlético (club español) contra el Chelsea (club inglés) por la Copa de Campeones. Un poco rocambolesco, ¿verdad? Ni con Barrio Sésamo podría quedar más claro.

Pero la sanción de Kieran Trippier, pieza fundamental para Simeone y principal socio del bueno de Marcos Llorente, no sería el único escollo en el camino del actual líder de la Liga Santander. Porque el club rojiblanco -obviando las ya remotas bajas de los uruguayos, a tenor de aquel asado con la Selección charrúa-, uno de los más salpicados por la pandemia desde la vuelta a la competición una vez superado el confinamiento, se encontraba el pasado 30 de enero con dos nuevos positivos en plantilla: dos piezas clave como Mario Hermoso y Yannick Carrasco.

Atleti: Carrasco y Hermoso

Hermoso y Carrasco / Atleticodemadrid.com

Así, el ‘Cholo’ se veía en la obligación de hacer frente a un trabajado y siempre complicado Cádiz sin dos titularísimos -tres, contando la (vergonzosa y arbitraria) baja de Trippier-, en un duelo que el club del Metropolitano superó no exento de dificultades, en una actuación realmente notable del veterano Álvaro Negredo. El doblete del pichichi Luis Suárez, quien en breves estrenará cántico dedicado por el Frente Atlético, con un golazo descomunal de falta y otro penalti sublime, se sumó a los goles de Saúl -con asistencia de un Lemar que continúa in crescendo– y Koke para mandar el partido al congelador cuando cada centro lateral del Cádiz provocaba sudores fríos en la bancada visitante. 

Una victoria de campeón, de equipo trabajado, que tras la derrota un día antes del vecino permitió a los de Simeone aumentar la ventaja sobre los blancos, colocándose con diez de ventaja. Esto, recordemos, con un partido menos. Para este encuentro, dadas las bajas conocidas, el preparador argentino tiró de improvisación para armar un once con Llorente ocupando la plaza de carrilero diestro y Saúl el izquierdo. Entró Torreira por delante de la defensa, aunque en el descanso fue sustituido por Vrsaljko para que este ocupase el carril de Llorente y el madrileño regresase a su posición como interior derecho. Lo mismo con Lemar, sustituido por Lodi para devolver a Saúl al interior izquierdo.

Sea como fuere, el líder logró sacar adelante un partido que por momentos, a raíz del segundo gol de Negredo, parecía complicarse. Sobre todo con el cabezazo de Saponjić, que hizo contener la respiración a más de uno. Para ello tuvo especial importancia Angelito Correa, que saltó en sustitución de un João más bien ausente para mostrar esa gambeta canchera y asistir al capitán en el 2 – 4, para sellar un triunfo primordial. Correa, una vez más, sigue poniendo de relieve que está aquí para ser importante, haciendo buena la confianza de Simeone. 

Atleti: gol de Koke frente al Cádiz

Koke, Llorente, Lodi y Correa celebran el gol anotado frente al Cádiz. / Atleticodemadrid.com

Igual de fundamental será el encuentro contra el Celta, para encarar de forma óptima la cuesta de febrero. Empero y como decíamos, las dificultades se suman para el cuadro del Cholo, pues a los positivos de Hermoso y Carrasco se sumaba, el pasado martes, el de João Félix. Otra pieza esencial para el engranaje del equipo. El técnico ya no sólo pierde la contundencia defensiva y excelsa salida de balón de Hermoso. Tampoco la chispa, verticalidad y desgaste defensivo como carrilero de Yannick Carrasco. Sin la calidad del luso, las opciones en la zona ofensiva se reducen, pese a que muchos -entre los que me incluyo- estuviesen adivinando en la mente de Simeone a Correa como acompañante de Suárez.

Correa lanza un guiño a Messi… ¡a través de Suárez!

En frente, un Celta mejorado tras la llegada de Coudet, pero que viene de sumar tres derrotas y dos empates en los últimos cinco partidos, frenando la racha ganadora iniciada desde el cambio de técnico. Un bajón que ha coincidido con la baja por lesión de Iago Aspas, el jugador más determinante del conjunto vigués y uno de los mejores de la Liga, autor de 9 goles y 6 asistencias. El de Moaña regresó contra el Granada y ahora desafía al Atlético. El cuadro vigués, acostumbrado a un 4-4-2 en rombo, gusta de tener el control del juego y acaparar la posesión, proponiendo un fútbol vistoso, alegre y atrevido. 

Ante ello, muchos pensábamos en el «momento Dembélé». El delantero francés, a préstamo por el Olympique de Lyon con una opción de compra de 35 millones de euros, todavía no ha podido debutar con la casaca colchonera. Con un banquillo con Vitolo como única arma ofensiva -que lleva nueve partidos seguidos sin disputar un sólo minuto en Liga-, parecía más que probable el debut del francés. Pero el Covid siempre llama tres veces, y en la mañana de hoy conocíamos que Moussa también ha dado positivo. El virus se ceba con el Atlético, y esperemos que no se cobre más jugadores. 

El Atlético vive un déjà vu con la delantera en febrero

Simeone y Vivas, de nuevo, deberán realizar un croquis que permita solventar tantas y tan importantes ausencias. Con la duda de Carrasco y Hermoso, cuya presencia contra el combinado vigués no se encuentra del todo descartada, el duelo se antoja crucial para dar otro pasito más en aras de afianzarse en ese primer puesto de la tabla clasificatoria, con la referencia del pistolero Lucho que acumula ya 14 goles en 16 partidos como rojiblanco. Esto, claro, con la certeza de que el Atlético, como de costumbre, tendrá que sobreponerse a las circunstancias. Remar contra viento y marea. 

Mercado de fichajes en directo

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🔴⚪️ Joao, Morata, Lemar, LLorente... 😢 ¿Dónde quedaron los grandes fichajes del @Atleti? 📺 #Golazo pic.twitter.com/RPHXPPmyK3 — El Golazo de Gol (@ElGolazoDeGol) June 21, 2022 https://platform.twitter.com/widgets.js Primero dejen salir....