Mario Mandžukić; el gigante croata que conquistó al Calderón. Por Antón Lueiro.

Mario Mandžukić; el gigante croata que conquistó al Calderón. Por Antón Lueiro.

Un análisis de la trayectoria y prestaciones de Mario Mandžukić en el Atlético de Madrid.

La salida de Mario Mandžukić, a día de hoy, sigue suponiendo para muchos un enigma difícil de descifrar. Echando la vista atrás y observando los delanteros que llegaron en los años siguientes, con los números que dejaron, no resulta nada sencillo entender la marcha de un hombre con los registros y prestaciones como las del croata.

Corría el verano de 2014 cuando el Atlético campeón de Liga perdía a su principal baluarte, al hombre que había anotado 36 goles la temporada anterior: Diego Costa. El hispanobrasileño, tras una salida no exenta de polémica, dejaba huérfano el puesto de “9” en el club rojiblanco, que al mismo tiempo sufría la marcha del otro goleador del equipo, el “guaje” David Villa.

De esta forma, el por aquel entonces director deportivo colchonero, José Luis Pérez Caminero, junto al artífice de la proeza lograda unos meses atrás, Diego Pablo Simeone, se ponían manos a la obra para rastrear el mercado en busca de un goleador, de un delantero que pudiese llenar el vacío dejado por el nuevo jugador del Chelsea.

No tardaría en saltar la prensa con su particular baile de nombres, destacando los de Negredo y Morata. Sin embargo, el club rojiblanco acabaría decantándose por una de las mejores opciones posibles. Un croata apodado “Super Mario” que venía de hacer 26 goles con el Bayern la temporada anterior -18 de ellos en Bundesliga y 3 en Champions- . El Atlético firmaba a Mario Mandžukić, avalado por sus dos grandes temporadas en el club bávaro, donde en total había anotado 49 goles compitiendo en punta de ataque con Robert Lewandowski.

22 millones era el precio que desembolsaban los del ‘Cholo’ para hacerse con sus servicios. Asimismo, firmaban a un más que prometedor Antoine Griezmann procedente de la Real Sociedad, donde había hecho 21 goles el año anterior. La cosa pintaba bien. Las marchas de Costa y Villa dolían menos.

Así, con la salida de pesos pesados como Courtois, Filipe, Villa y Costa -otros como Godín, Miranda, Koke o Tiago decidían continuar-, el Cholo debía reiventarse. Y para esa reivención era fundamental acertar con el fichaje de Mandžukić, pues los goles de Diego Costa habían sido los que, a la larga, propiciarían el campeonato de Liga y el subcampeonato de Champions.

La Supercopa de España, el primer gran servicio del Croata

El nuevo ariete colchonero debutaría en un escenario nada sencillo: la final de Supercopa de España frente al eterno rival, donde había que ganar a toda costa no solo por el título, sino para poner unos puntos de sutura a la herida abierta en Lisboa.

Desde el primer momento, el croata impresionó por su carácter, garra y personalidad. Tomando como suya la revancha contra los blancos, Mandžukić fue a cada disputa, a cada balón dividido y a cada presión al rival como si la vida le fuera en ello. Todavía hoy se recuerdan las peleas y piques con Ramos y Pepe.

Con un resultado de 1 -1 en la ida, la final se decidiría en la vuelta del Calderón. Sería ahí, en el minuto 3′ de partido, cuando “Súper Mario” pondría en pie por primera vez al Vicente Calderón. Un saque rápido y potente de Moyá hacia su posición, donde se encontraba peleando y cuerpeando con Varane, provocaba que el francés despejase hacia atrás. El balón iba dirigido a Griezmann, que peinaba el balón para que Mandžukić, tras ver claro cómo iba a ser la dejada del ‘7’, remachara a gol con un disparo potente y raso al lado derecho de Casillas.

La euforia se desataba en el Calderón. El croata se dirigía al Fondo Sur, con cara de rabia y alegría al tiempo que se daba golpes en el escudo. La emoción era máxima. La celebración se repetiría a lo largo de la temporada. El idilio de Mario Mandžukić con la parroquia rojiblanca comenzaba ahí, el día que anotaba el tanto que valía una Supercopa de España. Contra el eterno rival.

Un perfil diferente, de ariete puro

En esa Supercopa de España quedaba demostrado lo que ya se sabía al fichar al croata: Mandžukić era un perfil muy distinto a lo visto recientemente en el Calderón. Un perfil diferente a Costa, Forlán, Agüero o Falcao, con el que sí compartía un prodigioso remate de cabeza.

El delantero croata es el clásico “ariete”, un delantero centro puro que destaca por su envergadura (más de 1.90 m) y se encarga de fijar centrales, ir a todas las disputas intentando ganar o peinar los balones, jugar de espaldas a portería y rematar.

Porque si hay algo que defina a Mandžukić es el remate. En el momento de su fichaje, Simeone había apostado por un perfil de delantero centro de área rematador. Le podían poner un melón, que lo remataba igual. Como vemos, un delantero acostumbrado a jugar de espaldas y favorecerse de su envergadura y potencia física, para ganarle la posición a los centrales y ocupar zona de remate.

Además, si hay otra cosa por la que se recuerda a Mario, es el trabajo. La entrega y el desgaste continuo al servicio del equipo, como demostraba en cada derbi contra el Madrid. Mandžukić tenía ese ‘gen guerrero’ que sólo unos elegidos poseen para destacar en el Atlético.

No podía pasar sin mencionar el partido de Champions contra el Olympiakos, donde en los primeros momentos del partido un jugador tan antideportivo como Kasami le propinaba un codazo que, a posteriori, resultaba en fractura de los huesos propios de la nariz y de cartílago nasal. ¿Lo curioso? que el guerrero croata no sólo aguantó y disputó los 90′, sino que anotó gol. Con la nariz completamente rota.

El complemento perfecto de Griezmann

Asimismo, el delantero croata demostró ser el complemento perfecto de Antoine Griezmann, un segundo punta reconvertido por el ‘Cholo’ que necesita de la presencia de un “9” referencia para jugar con espacios y libertad en la zona de tres cuartos, moviéndose, asociándose y creando peligro a sus anchas.

Mandžukić, de espaldas anchas y rasgos duros, fijaba y se peleaba con los centrales para dejar libre el espacio a explotar por el francés, moviéndose y llegando desde segunda línea. El croata contaba con la envergadura perfecta para ir a todas las batallas que se libran en el área, dando libertad a Griezmann para hacer diabluras, moviéndose, asociándose y gambeteando en tres cuartos de campo.

La gran dupla formada por el francés y el croata se puede observar en los números anotados por ambos: en Liga, 22 goles del francés y 12 del croata  (con 5 asistencias por una del francés, ojo). En todas las competiciones, 25 goles de Antoine y 20 de Mandžukić. Global: 55 goles anotados por la dupla franco – croata.

MARCA: Mandžukić y Griezmann, la pareja del año

Como vemos, estamos llegando al fondo de la cuestión, a la clave del enigma. Siendo su primer año en el Atleti de Simeone, siendo ese perfil de delantero que tan bien se complementa y hace brillar a Griezmann, teniendo esa garra y ese carácter que requiere la zamarra rojiblanca y anotando 20 goles en ese su primer año…

¿Por qué se fue Mandžukić del Atlético?

Responder esta cuestión sería responder a uno de los misterios de los últimos años. Más aún viendo el excelente rendimiento que dio los años siguientes en la Juventus, convirtiéndose en ídolo y llegando a jugar la final de Champions contra el Madrid de titular, anotando un golazo de chilena.

Más aún, observando los delanteros que vinieron a continuación y su rendimiento. Vietto, Jackson, Gameiro… ni siquiera Diego Costa, que suma 17 goles desde su vuelta en enero de 2018, se han acercado al rendimiento y las prestaciones del croata.

Y ya no por goles y cifras -que también-, sino por gen guerrero, trabajo y aportación al equipo. A día de hoy, y puesto que Antoine a penas compartió vestuario con Morata, el croata sigue pareciendo el mejor complemento que tuvo Griezmann, el ideal para hacerlo brillar.

Mandžukić celebra un gol

Además, observando los datos de los grandes delanteros del Atlético, muchos son superados por el croata. Si antes mencionábamos los Vietto, Jackson o Gameiro, todos superados en cifras por el croata (ya ni hablar de carácter y trabajo en el campo), los 45 goles anotados por la dupla Griezmann – Mandžukić se quedan a tres goles de los 48 anotados por la dupla Villa – Costa la temporada anterior.

En Liga, Costa (27) y Villa (12) anotaron 39 tantos la 2013 – 2014, lo que valió el campeonato. Griezmann (22) y Mandzu (12), 34 goles. Esto, recordemos, en la primera temporada de ambos en el Atlético, lo que hace más incomprensible la marcha del croata, puesto que había grandes esperanzas en esa dupla.

Puede que se haga un poco pesada tanta cifra, pero son las que son. Además, y pocos se acordarán, los 20 tantos anotados por Mandžukić cobran todavía más valor si recordamos lo poco que jugó en el tramo final de Liga. Los 20 tantos fueron en poco más de media temporada, pues su último gol fue en la jornada 24.

12 goles en 28 partidos de Liga. ¿Qué fue lo que pasó para que, a febrero y con la gran cifra de 20 goles anotados, a falta de disputar casi toda la segunda vuelta, el croata perdiese protagonismo? la vuelta de Torres y el tobillo del croata tienen mucha culpa. El regreso de Fernando Torres sumado a esas molestias de tobillo interrumpieron la progresión y el potencial goleador del gigante croata.

Otros, prefieren orientarlo hacia una supuesta mala relación con Simeone, algo que no suena tan desorbitado teniendo en cuenta sus números en febrero y los minutos disputados a continuación.

Sea como fuera, con 12 goles en sólo 28 partidos de Liga, y 20 goles en total, unido a todo lo que aportaba en el campo y la gran dupla formada con Griezmann en el primer año de ambos, la marcha de un Mario Mandžukić que siempre mostró la intención de quedarse, seguirá siendo un misterio. Y más aún viendo los delanteros que vinieron después.

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El croata decía en su carta de despedida que ha llegado el momento de afrontar otro desafío en una nueva liga pero siempre apoyaré al club y allí donde esté seré un atlético más. Cinco años después y visto tanto su rendimiento como el de sus sucesores, la afición sigue tratando de resolver el enigma. El enigma de cómo dejamos marchar a un guerrero y ariete como el croata.

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