El nuevo Llorente; un exitoso descubrimiento del ‘Cholo’. Por @antonturan

El nuevo Llorente; un exitoso descubrimiento del ‘Cholo’. Por @antonturan

El héroe del Atlético de Madrid en Anfield (junto a Oblak, claro) tuvo nombre y apellidos: Marcos Llorente. Dos golazos y una asistencia magistral a Morata valieron el pase a cuartos y la victoria frente al vigente campeón de Europa, y una máquina de fútbol: el Liverpool de Klopp. Sin embargo, el encuentro fue también la confirmación del último descubrimiento de Simeone; reconvertir a Marcos en un llegador, en un jugador más ofensivo y adelantado.

Remontándonos a verano y tras la salida de Rodri rumbo al Manchester City, el ‘Cholo’ y la dirección deportiva del Atlético ponían automáticamente un nombre encima de la mesa. Un nombre que ya había sonado con fuerza en 2017 tras aquel temporadón como jugador del Alavés: Marcos Llorente. De esta forma, el club lograría el ansiado fichaje que habían impedido desde el Bernabéu tres años antes.

El hijo de Paco, sobrino de Julio y nieto de Grosso, descendiente de una larga estirpe de deportistas de élite, llegaba como un mediocentro defensivo y de contención al uso, disciplinado, bestial físicamente, con una colosal capacidad para recuperar balones y una distribución para nada envidiable. Además, venía con un objetivo claro: continuar con el legado de su abuelo y su padre, ese que el Real Madrid impidió hace más de treinta años.

Sin embargo, con la irrupción de Thomas como mediocentro defensivo junto a los indiscutibles Koke y Saúl en el centro del campo, Marcos no lo tuvo nada fácil. Así, el centrocampista comenzó la temporada con escasas oportunidades, incluso siendo sustituido al descanso en sus primeros encuentros. Mientras, el chaval continuaba dejándolo todo y vaciándose en cada entrenamiento, sabiendo que llegaría la oportunidad. Y sabiendo que, cuando lo hiciera, estaría preparado. Lo de Marcos no es casualidad.

Por si fuera poco, a Marcos se le complicaron más las opciones con las buenas actuaciones del mexicano Héctor Herrera allá por octubre y noviembre. Pero el madrileño, contando con minutos sueltos, continuó dándolo todo, sacrificándose en cada entrenamiento y tomándolo como si fuera el último. Así, conforme fueron transcurriendo las semanas y jornadas, el mediocentro encontró su oportunidad.

Actuando de mediocentro de contención conforme se acumularon las lesiones en el conjunto rojiblanco, o bien en la banda derecha como interior, el madrileño fue haciéndose un hueco hasta ser titular en seis de los últimos diez encuentros oficiales, demostrando ese sacrificio, entrega, ese pulmón inagotable que lo caracterizan. Marcos fue ganándose poco a poco a cuerpo técnico y afición, demostrando el porqué de su fichaje.

Sin embargo, las jornadas iban pasando y cada vez quedaba más claro el nuevo rol que le había otorgado el ‘Cholo’. Actuando mucho más adelantado, lejos de esa posición de mediocentro defensivo, más escorado a banda con libertad para correr, llegar al área y finalizar (véase el gol al Valencia). Simeone estaba moldeando poco a poco un nuevo Llorente. Una versión mucho más ofensiva, también con ida y vuelta y entregado hasta el final. Aprovechando la velocidad, zancada y ese físico prodigioso, además de, como estamos viendo, un tremendo disparo.

Fue precisamente en el costado derecho donde ingresó al césped en Anfield, sustituyendo a Diego Costa y ocupando esa zona para que el argentino Correa pasara a la delantera. Un lugar poco habitual para Llorente, pero al que ya se venía adaptando y que ha aceptado con la ilusión de participar lo máximo posible. De hecho, en la víspera de la ida frente al Liverpool el jugador realizaba estas declaraciones:

“Con tal de salir al campo y poder jugar no nos vamos a quejar de la posición. Sí que es verdad que no es la mía, que no estoy acostumbrado, pero poco a poco me voy adaptando, estoy muy feliz, me permite más llegar al área, correr más, estoy encantado”. Quién diría que un mes después iba a quedar tan claro el acierto de su entrenador.

Fue esa capacidad de llegar al área, ese nuevo rol como llegador y jugador de ida y vuelta, el que propició que el Atlético acabara con el campeón de Europa. Unos atributos que ya había mostrado en la Supercopa de España contra el Barcelona, o en el partido en Mestalla, en el que anotaba su primer gol realizando un desmarque que luego recogió Correa, e internándose en el área como un killer  para recoger el pase del argentino y marcar.

Para la historia atlética quedará esa recepción con la izquierda tras un pase de Joao Félix, para el posterior derechazo que subió el 2-1 al marcador. Todavía más inapelable fue el segundo derechazo, tras una dejada en contragolpe de Álvaro Morata y una excelente conducción, que supuso dejar encarrilado el pase a cuartos de final. Esto, por no hablar de la magistral pared de exterior y el pase al hueco perfecto para que Morata hiciese el 2-3.

Cinco goles lleva Llorente en el fútbol de élite. Dos entre Real Madrid y Alavés, tres como rojiblanco. Algo que no hace más que confirmar el tremendo potencial del nuevo descubrimiento del ‘Cholo’. “Les invito a ver los entrenamientos, esto lo hace siempre. Tiene un gran golpeo”, recordó Simeone en la sala de prensa. “Simeone siempre insiste en que conduzca, en que finalice, en los entrenamientos lo hago y me dice que lo haga también en los partidos”, admitía después el centrocampista.

Conduciendo, llegando y finalizando, el Atlético ha descubierto un nuevo Marcos Llorente. Velocidad, potencia, conducción, entrega, ímpetu y finalización. Llorente ha logrado honrar y dejar grabado su apellido en una noche para la historia del Atlético de Madrid. Un acontecimiento que jamás olvidará.

Quién le iba a decir al bueno de Paco que su hijo, en una noche mágica en Anfield, se convertiría en héroe rojiblanco. Sin embargo, ese abrazo entre entrenador y pupilo al final del encuentro no hacía más que expresar una cosa. Una que tanto Simeone como Marcos saben: esto es solo el principio. El linaje continúa.

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