
Fue sin duda la imagen del partido para el Atlético de Madrid. Un nuevo paradón de Jan Oblak. El meta esloveno salvó al equipo rojiblanco a un disparo de Tello que se colaba por la escuadra. El balcánico sacó una mano prodigiosa para demostrar que es uno de los mejores guardametas del mundo.
Espectacular.
