
Los penaltis, que tantos quebraderos de cabeza y disgustos le han acarreado al Atlético recientemente, se convirtieron en la llave para alcanzar lo que no pudo el Real Madrid en su participación: conquistar la Audi Cup.
El nuevo éxito de los rojiblancos en Europa, más allá de que se tratara de un torneo de verano se cimentó en dos aspectos: el inusual pleno acierto de los lanzadores y el papel decisivo del capitán Moyá. Ayer no sólo lució galones para portar el brazalete, sino que acabó vistiéndose de Oblak para detener el lanzamiento de Henderson que a la postre acabaría resultando decisivo. Por algo, Gabi acabó cediéndole los trastos por completo para que recogiera el trofeo en reconocimiento a su actuación.
Los «Manolos» cuentan así como ha sido el resumen de este trofeo:
