Feb 2, 2023

Un hincha atlético logró ser eximido de la mesa electoral

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Así de contento posaba el aficionado rojiblanco. Agencias

Cuarenta años esperando un sueño de multitudes en rojo y blanco, para que ahora venga a arrancártelo no ya un linier, sino la Junta Electoral de unas elecciones grises. Así debió pensarlo aquel día José Antonio Hernáez -abonado del Atlético de Madrid, 43 años, letrado, padre de dos hijos, esposo y simpatizante de Ciudadanos, pero sobre todo abonado del Atlético de Madrid-, cuyas europeas no se dilucidan esta semana en Estrasburgo, sino en Lisboa, adonde tenía previsto acudir para ver a su equipo hasta que le vino una notificación sin balón, como esas entradas por detrás que no te esperas y te dejan sin partido.

El ciudadano Hernáez acababa de ser designado como suplente en una mesa electoral para los comicios del 25-M. El ciudadano Hernáez había decidido antes ser titular en la final de la Champions del 24-M. Así que en un gesto cívico del que conoce sus derechos presentó un recurso, las pruebas documentales de las dos entradas, los abonos y hasta el libro de familia, y la Junta Electoral le ha excusado de la fiesta de la democracia en pos de la del fútbol.

Estamos en Lisboa, pues. Que en Bruselas ya estuvimos, allá por 1974, cuando perdimos contra un Bayern de Múnich que no sabría de Merkel por entonces, pero sí de Schwarzenbeck.

«La carta en la que se me había nombrado suplente en una mesa electoral me llegó un lunes», nos cuenta. «Y yo, por el número de abono que tengo, tenía cita para el miércoles si quería las entradas. Entonces llamé a la Junta Electoral de Madrid para informarme, y me dijeron que estaban teniendo más casos como el mío (gente del Atleti que no quiere estar en las mesas) y que no sabían cómo los iban a resolver».

Argumento tras argumento (partido a partido), el recurso del abogado ‘cholista’ consta de ocho alegaciones que han debido convencer al funcionario, a lo mejor un correligionario de los que hacen noche en Badajoz.

Hernáez dice en su escrito que han tenido acceso a las entradas por su condición «de longevos abonados» (su mujer y él lo son desde 1996, el año del doblete), que ya estuvo «en una mesa en 2004» y que hay condiciones objetivas, previstas en la Ley Orgánica de Régimen Electoral General, que deben ser tenidas en consideración. Veamos.

«Nuestra intención», señala el recurso, «conforme lo dispuesto en el artículo 13 de la Declaración de los Derechos Humanos, y en concordancia con el artículo 19 de la Constitución y el Tratado de Schengen, es circular por el territorio nacional hasta Portugal, para llegar luego a Lisboa y regresar desde allí una vez finalice el encuentro de fútbol».

«Como quiera que el artículo 12 de la Declaración de los Derechos Humanos impide la injerencia de los poderes públicos en mi vida privada, procede acordar mi excusa para garantizar tanto mis derechos individuales como el interés general: si surgiera algún imprevisto en el viaje (controles, cortes de circulación en beneficio de mandatarios europeos, averías, atascos, etcétera) sobrevendría mi imposibilidad para acudir en hora a la mesa electoral».

El argumentario colchonero lo deja José Antonio para el final, un alegato escrito con un álbum de cromos antiguo en una mano y con la jurisprudencia en la otra.

El 13 de mayo, en el preámbulo de la última jornada liguera, la Junta Electoral le comunicó a José Antonio una respuesta favorable, como esos pases que da Gabi al pie. A la vista de la documentación aportada se acepta la excusa. Y así cantó gol. Y desde entonces todo es planear lo que será Europa este sábado en su fan zone de Lisboa. Y acordarse de los que no están, que bote el Calderón y en este plan.

En vez de ingresar 60 euros por 12 horas en Madrid, será pagar el precio del sueño de Lisboa: las dos entradas, las dos plazas de autobús, la consabida estancia. Y hacer pedagogía con el fútbol, por fin, casi más que con la política.

– ¿Y cómo?

– Se lo digo a María y a Jorge, mis hijos, con el tema de los estudios: con esfuerzo, con trabajo, las cosas se consiguen siempre.

Fuente: www.elmundo.es

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